Eje 5: Democracia, Estado laico y fundamentalismo

 

  1. Las democracias de nuestra región y derechos de las mujeres.

Vivimos tiempos de degradación de la democracia y debilidad del Estado de Derecho en algunos países de la región como Honduras, Paraguay y Brasil en los que se produjeron golpes de Estado de guardia pretoriana, o golpes parlamentarios con violación del fondo y la forma de un proceso de destitución presidencial o de fondo. En otros casos la inseguridad y la existencia de verdaderos territorios del crimen organizado dificulta pensar en una soberanía con imperio de la ley que de un mínimo de seguridad a las personas como en el caso de México, el triángulo norte de América Central, la frontera seca entre Paraguay y Brasil y las tres fronteras entre los dos últimos y la Argentina, además de Colombia que ha avanzado para bien con los procesos de paz. Pero también hay casos de profunda corrupción y de falta de acceso a la justicia por ejemplo en casos de feminicidio o de trata, o de cercenamiento de derechos de ciudadanía. Esto se une a modelos de acumulación en los que se ha exacerbado la desigualdad social por una concentración de la riqueza y un aumento de la pobreza con economías extractivistas sin redistribución vía impuestos y deterioro del medio ambiente.

Pero es cierto también que las mujeres de América Latina y el Caribe hispano han logrado más derechos que nunca y hay países con avances importantes hacia la igualdad sustantiva. En general, las feministas valoramos positivamente la democracia y si criticamos a las que tenemos es siempre para proponer más democracia, más Estado de Derecho, más justicia y más igualdad. Recordemos el proceso de construcción democrática en el cual los Estados se obligaron a generar igualdad, así como en lo logrado y sus límites.

La década de 1970 estuvo signada por una extensión continental de dictaduras militares o cívico-militares o de conflictos armados. Ciertamente, hubo países en los que las dictaduras se mantenían desde mucho tiempo antes como en el Paraguay o en Nicaragua y otros en los cuales se mantuvo la democracia formal como en México, Costa Rica y Venezuela. Si bien atrás hubo una gran inestabilidad democrática y bajas posibilidades de ejercicio de la ciudadanía, esas dictaduras tuvieron en común niveles de terror y violaciones de derechos humanos tan extendidas, que hicieron que hubiese un consenso por la democracia y un acuerdo básico de deponer proyectos de poder absoluto. A lo largo de la década de los 80’s y de los 90’as hubo un proceso de democratización, con creación de espacios políticos plurales y parecía el fin de las ideas de poder absoluto.

La reorganización feminista de los 70’s y 80’s terminaron con el periodo de estancamiento producido luego de la conquista del voto femenino. Desde el inicio de la reorganización hubo diferentes vertientes, pero todas tenían en común el deseo de vivir en democracia. Como en el sufragismo, el feminismo latinoamericano y caribeño fue internacionalista. Desde inicios de los 80’s feministas de diversas vertientes se reúnen en EFLACs, lo que contribuyó a la construcción de agendas regionales en las que la democratización jugó un rol fundamental, con variaciones de contenidos de la propuesta democrática.

  • Construcción del Estado democrático

Desmontar el Estado autoritario y establecer las normas, instituciones y reglas de convivencia fue un elemento central de las aperturas, transiciones e incipientes democracias latinoamericanas y caribeñas.  Desde el feminismo hubo propuestas de derechos y de mecanismos institucionales específicos. Si bien hubo variaciones relevantes, tres fueron fundamentales: 1) la igualdad y no discriminación como obligación del Estado democrático, 2) la generación de mecanismos institucionales para la igualdad de las mujeres y/o la igualdad de género y 3) El Estado Laico.

Construir igualdad y no discriminación como obligación del Estado democrático

Asegurar una normativa de igualdad y no discriminación fue fundamental para las feministas Esto se produjo en cada proceso de cambio constitucional y donde no los hubo, en otras normas. Una de las características fue la máxima explicitación de derechos de las mujeres en cada clase de derechos: civiles, políticos, económicos, sociales, sexuales, reproductivos, culturales, ambientales.

En ese sentido, se trató que la igualdad y no discriminación sean obligaciones de los Estados explícitamente establecidas. Un problema básico de la región es la tendencia a aprobar derechos que luego no tienen mecanismos de aplicación, ni presupuesto, ni protocolos que pudiesen ser necesarios.

Eso se vio en procesos constituyentes, pero también en modificaciones de códigos como el civil, laboral, de salubridad, penal, etc. También se aprobaron normas específicas como las leyes contra la violencia (dos generaciones), o de despenalización del aborto por regla del tiempo o por causales y hubo casos de avance se mediante decisiones judiciales.

Lo relevante para nuestro debate es que los derechos de las mujeres son un componente  imprescindible de la democratización de nuestras sociedades y de nuestros Estados. A esto se sumó un avance de las ciencias sociales: la categoría género, que contribuyó al análisis y la formulación de propuestas de transformación profunda de relaciones de poder en la sociedad y en el Estado. Es de hacer notar que para las mujeres la igualdad se intersecta con múltiples pertenencias por razones étnico-raciales, socioeconómicas, de staus migratorio, educación, orientación sexual e identidad de género, estar privadas de libertad, de lugar de residencia, entre otras.

Los mecanismos para la igualdad de las mujeres y/o la igualdad de género

Un elemento claro, principalmente para las feministas de la igualdad fue la generación de  mecanismos en el Estado, que pudiesen influir o ser parte del los tres poderes del Estado. En el Ejecutivo se tendió a lograr el máximo nivel para la institución o para su titular. Las modalidades fueron varias, pero se instalaron donde mejor se pudo, en forma de Ministerios, Secretarías, Institutos, Servicios. En todo caso, se trató que estas instituciones fuesen rectoras de las políticas de igualdad de las mujeres o de igualdad de género.

Los mecanismos en los legislativos fueron principalmente dos: las bancadas feministas y la Comisiones asesoras de derechos de las mujeres o de género. En el primer caso se trata de mecanismos que han permitido debatir entre parlamentarias de distintos partidos y pensamientos políticos para concertar ciertas medidas y en muchos casos, para la defensa de parlamentarias ante ataques patriarcales en las mismas cámaras.

En el caso del Poder Judicial se formaron Unidades o Direcciones de género, que cuando funcionan bien contribuyen a desmontar estereotipos en el juzgamiento u obstáculos en los procedimientos. Es importante reconocer que, con pocas excepciones, es este el Poder del Estado en el que menos se avanzó para generar mecanismos para la igualdad.

Similar proceso se dio también en niveles internos de gobierno como los Estados o Provincias, o departamentos y en las municipalidades. En algunos casos los mecanismos subnacionales pueden haber funcionado antes que los mecanismos nacionales.

A esto se debe agregar un importante tejido internacional reflejado en la región que fue de gran importancia para los avances democratizadores e igualitarios como las Naciones Unidas, especialmente a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), UNIFEM/ONU Mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), los encuentros anuales de la Comisión Social y Jurídica de la Mujer (CSW) y otras instancias. Pero también instancias regionales como la CIM/OEA desde la cual se generó instrumentos de la relevancia de la Convención de Belem do Para.

El Estado laico

Si bien otras características de Estados más democrático como la descentralización o la transparencia han sido importantes y propuestos por las organizaciones de mujeres y feministas, ninguno es tan relevante como el Estado Laico. En cierta manera, porque algunos derechos que están en disputa con justamente los más cuestionados por poderes eclesiales de diverso tipo, esto incluye al cambio de roles en la división sexual del trabajo así como la posibilidad de establecer derechos sexuales y derechos reproductivos y especialmente poder ejercerlos.

Si bien en los años 20 y 30 del siglo XX hubo importantes debates en la mayoría de los países de la región alrededor de políticas públicas, como la de educación, pocos son los países con larga experiencia de contar con un Estado laico, constitucionalmente, como México y Uruguay.

La declaración de Estado laico fue parte de la agenda de los procesos constituyentes. Sin embargo, la mera declaración de no confesionalidad, o de no exigir más ser de determinada religión para postularse a la presidencia de la república o incluso la prohibición de candidaturas de ministros de cualquier religión no significó necesariamente un funcionamiento laico del Estado. A esto se suma una creciente influencia de facto de iglesias cristianas que incluyen a la católica y evangélicas históricas pero también a iglesias apocalípticas. Se dan casos incluso de bancadas evangélicas como es el caso de Brasil y de Costa Rica.

  1. Las clases de democracia existentes en la región y la propuesta feminista.

La democracia ha sido un sistema político esquivo para América Latina. Actualmente se vive el periodo más largo de democracia representativa en todo el continente. América Latina piensa y se propone más democracia, que no excluyen a la democracia representativa, así puede haber instituciones de democracia directa o de democracia paritaria y en algún caso, como el boliviano, de democracia comunitaria.

Buscamos elementos sustantivos de cada democracia, pensando qué lo central, qué caracteriza a esa democracia y que si no tiene esos componentes no se considera que sea esa clase de democracia. La soberanía popular es el elemento más antiguo de la democracia, está presente en toda forma democrática, proviene de la democracia ateniense y significa que el poder reside en integrantes de la comunidad política, aunque no en todos ellos.

La democracia representativa es el sistema democrático más extendido en el mundo. Sus elementos constitutivos son la soberanía popular, el pluralismo y la libertad. Es decir, en el caso que no estén esos elementos se considera que no hay democracia representativa. Así, cuando se piensa en una dictadura, no se remite solamente a la falta de elecciones plurales, sino también a la falta de libertades: de libertad de reunión, libertad de asociación, libertad de organización, libertad de manifestación, libertad de expresión, y otras.

El pluralismo es el elemento de la democracia moderna, que la diferencia de la democracia ateniense y en este se reconoce que la sociedad no es homogénea y que esto debe reflejarse en el sistema político. Hasta fines del siglo XX la democracia había incluido dos diferencias relevantes, reflejadas en los sistemas electorales: las diferencias ideológicas y las diferencias territoriales. La representación plural implica la idea de que en el sistema político se pueda procesar el conflicto social. Si ello no es así, el conflicto social termina estallando por otras vías y en otros espacios, que muchas veces han acabado en una imposibilidad de convivencia democrática.

A partir de la última década del siglo XX, comenzó a gestarse la obligación de que la democracia integra a la diferencia sexual a los elementos fundamentales del pluralismo. Una vez que el movimiento feminista, en algunas vertientes, y las mujeres políticas latinoamericano y caribeño decidieran disputar investidura, fueron generando mecanismos como las cuotas o cupos mínimos de mujeres o cuotas máximas para cualquiera de los sexos. Con muy diferentes resultados dependiendo de no sólo de los mecanismos sino sobre todo de su compatibilidad adecuada al sistema electoral.

Pero es la paridad, pensada por mujeres europeas, la que logró la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, la paridad es una cuestión de la democracia y ya no una medida compensatoria o de justicia por la exclusión y subrepresentación política histórica. Vino a mejorar considerablemente al pluralismo en la democracia representativa, avanzando hacia la representación de la mayor y más universal diferencia.

En varios países de la región se adoptaron instituciones de la democracia directa, cuyo elemento sustantivo es la participación ciudadana en la toma de decisiones. Esos elementos son la consulta popular (plebiscito y/o referendo), que puede ser vinculante o no, la iniciativa legislativa y la revocatoria de mandato.

La democracia paritaria está en construcción como concepto y como forma sustantiva de democracia. Hasta el momento se pueden identificar dos vertientes principales: La primera vertiente es la que identifica democracia paritaria con paridad y es principalmente europea.  La segunda es la que considera que la paridad es el elemento fundamental  de entrada a la democracia paritaria y debate sus contenidos sustantivos. El primer documento que de manera consistente desarrolla la idea de democracia paritaria es del Parlatino y ONU Mujeres, la Norma marco para consolidar una democracia paritaria[1]. El concepto contenido en el documento es el siguiente:

“La propuesta de avanzar hacia la Democracia Paritaria supone un paso más. Sitúa al sistema democrático en el centro de las transformaciones. Representa un modelo de democracia en el que la paridad y la igualdad sustantiva encarnan los dos ejes vertebradores del Estado inclusivo. Pero además, su puesta en marcha y consolidación implica la evolución hacia relaciones equitativas de género, así como de etnicidad, status socioeconómico y otras relaciones para igual goce y disfrute de derechos.

Se trata de un concepto integral que trasciende lo meramente político. No estamos ante un asunto de mujeres, ni siquiera de relación entre los géneros, sino ante una oportunidad para decidir sobre el modelo de Estado que queremos para nuestra región. “  (Parlatino/ONU Mujeres, Norma marco para consolidar una democracia paritaria, 2015, pag . 6

El debate al respecto es importante en la región. Ahora bien, si la soberanía popular hace a toda forma de democracia, si el pluralismo y la libertad son los elementos indispensables de la democracia representativa y la participación ciudadana lo es de la democracia directa o participativa, ¿cuál es el elemento sustantivo de la democracia paritaria? Ese elemento es la igualdad. Para algunas feministas ello se relaciona especialmente o sólo con la igualdad de género, para otras, se trata de tener un horizonte de construcción de igualdad sustantiva para todas las personas, pues no podemos pensar en tener la mitad del poder institucional si no somos capaces de gobernar para toda la sociedad. En realidad, esto significa nada menos que poner en el centro de la democracia la generación de igualdades, que pueden ser diversas para distintas situaciones y grupos poblacionales. La gran jurista Cecilia Medina decía que la igualdad y no discriminación están en el fundamento, en la base de cada derecho humano.

  1. La nueva ola fundamentalista.

En los últimos tiempos, principalmente después de haberse logrado leyes integrales contra la violencia y la tipificación del feminicidio en gran parte de la región , de la paridad en la participación política como horizonte y realidad para cargos electorales en varios países latinoamericanos, de la legalización del aborto en el Uruguay y en la Ciudad de México y la ampliación de la despenalización por causales en muchos otros, de los avances en la igualdad de las trabajadoras del servicio doméstico, de la conquista del matrimonio igualitario y del derecho al cambio de identidad de género en algunos países, del inicio de sistemas integrales de cuidado, de la incorporación de la igualdad de género en los Acuerdos de Paz de Colombia y como objetivo específico y transversal en la Agenda 2030 y otros avances sustantivos que implican un inicio de cambio de roles entre hombres y mujeres con participación del Estado y en algunos casos de las empresas, arreció una ola fundamentalista que cuestiona centralmente a la categoría género.

La campaña fundamentalista, liderada principalmente por la iglesia católica e iglesias evangélicas, le saca su contenido científico a la categoría analítica y transformativa de género y la convierte en ideología. El método es el de la posverdad, en la cual se incluyen falsedades o distorsiones sobre el significado apelando principalmente a sentimientos. En este caso, especialmente a temores de la población.

No se trata de una estrategia regional solamente. El estudio realizado por AWID sobre los derechos en riesgo nos muestra la gravedad de los ataques a todos los derechos conquistados por las mujeres en diversas partes del mundo. Por eso recomendamos revisar https://www.awid.org/sites/default/files/atoms/files/informe_our_tendencias_en_derechos_humanos_2017-final.pdf

No es la primera vez en la historia del feminismo que existen ataques, descalificaciones y agresiones. No debemos olvidar que a las sufragistas se las trataba de locas que avergüenzan a sus familias y las llevaban presas, que se distorsionaba el sentido de la igualdad convirtiéndola en semejanza, que en 1979 ningún país del mundo aprobó un artículo sobre violencia en la Convención CEDAW, porque consideraban que era un asunto privado. No lo olvidamos. Pero hoy necesitamos pensar estrategias que nos ayuden a fortalecer la democracia, la igualdad, las libertades y los derechos de la mujeres, agredidos brutalmente por los portadores de la ideología de género.

4. Preguntas para respuestas feministas

  • ¿Cómo podemos organizarnos regionalmente para fortalecer el Estado democrático y social de derecho, laico, que cumpla con sus obligaciones de los Estados respecto a los derechos humanos de las mujeres? Tanto en lo nacional como ante las instancias regionales e internacionales de DDHH.
  • ¿Cómo articularnos mejor las mujeres organizadas y otras organizaciones democráticas para enfrentar a grupos fundamentalistas, principalmente cristianos, pro vida y familia, anti educación sexual y de género, etc.?
  • ¿Cómo articular mejor las múltiples expresiones feministas, anteriores y recientemente formadas, o que participan en marchas y convocatorias para ser una resistencia colectiva diversa pero no dispersa?

[1] http://parlatino.org/pdf/leyes_marcos/leyes/consolidar-democracia-paritaria-pma-27-nov-2015.pdf