Eje 6: Los nombres de los feminismos

Moderadoras: Betania Ávila (Brasil), Claudia Korol (Argentina), Gina Vargas (Perú),

Los feminismos en el siglo XXI

El movimiento feminista hoy es plural, compuesto por un sujeto múltiple. Se expresa como un feminismo variopinto, con sus diferentes vertientes, cada una conteniendo experiencias y formas de vida que lo enriquecen y que producen reflexiones de acuerdo a su condición específica desde donde se desarrolla su experiencia de lucha.

No es un movimiento que ordena, que centraliza que define un modelo a seguir. Al contrario, es un movimiento que se abre, se expande, a veces de forma contundente, produciendo las revueltas, y a veces como un movimiento que no cesa de acoger a las recién llegadas. Un movimiento que se forma atravesando los conflictos y las contradicciones internas y externas. Un movimiento que quiere reinventar y radicalizar la democracia política y la democracia en la vida social.

A pesar de la ofensiva conservadora que conmueve este tiempo, arrasando conquistas de los pueblos, contagiando cólera y rabia en los corazones, hay un aquelarre subterráneo, un movimiento de conciencia histórica que crece, se “encuerpa” desde la memoria, y cambia – nos cambia – la vida cotidiana. (Significa) la irrupción en la política de colectivas de acción, pensamiento, sentimientos, sueños, que asumimos el feminismo como una propuesta que desafía a las múltiples opresiones producidas por el capitalismo colonial y patriarcal.

La afirmación permanente de un movimiento social como sujeto político, en el caso del movimiento feminista, constituye en sí un campo de lucha y resistencia en un contexto en el que la ideología neo liberal lanzó desde su emergencia, y como parte de ella, una campaña permanente de destitución del sentido de la organización y de la lucha política, contando para ello con la inmensa capacidad de alcance de los medios privados de comunicación de la gran prensa, y más aún,  apoyada en sofisticadas teorías que no se cansaron de afirmar la muerte del sujeto y el fin de la historia. Por lo tanto al afirmarse como sujeto de la historia y del devenir, el movimiento feminista realiza un doble movimiento: resiste contra esa ideología, y se afirma como un sujeto plural de transformación social dentro de un pluriverso más amplio de movimientos sociales y otras organizaciones políticas.

Expresión y alcances de la diversidad

La diversidad es, hoy, una dimensión trascendental en los feminismos. Es su característica actual y su mayor riqueza, porque pone en evidencia los múltiples espacios, concepciones políticas, formas de organización, estrategias, cosmovisiones, desde donde los feminismos luchan por modificar sus múltiples exclusiones y subordinaciones. Porque esa diversidad no es sólo reconocimiento de la diferencia, sino del hecho que esta diversidad está profundamente teñida de desigualdad…Y es de esa desigualdad de la cual los feminismos tienen que hacerse cargo.

Esta diversidad trae voces y presencias que se forjan desde  experiencias, culturas, epistemologías diversas, que enriquecen un horizonte epistemológico, plural e inclusivo al que aspira el feminismo… conformando el feminismo como un espacio no universal sino pluriversal (no un solo mundo sino una pluralidad de mundos), como un espacio abigarrado donde se yuxtaponen relaciones asimétricas de poder, distintas culturas, etnias, razas sexualidades, con la consiguientes  experiencias de vida y estrategias de acción diferenciadas, con tiempos y ritmos diversos. Todo ello nos da sustento para el reconocimiento de los diversos “posicionamientos” que alimentan la pluralidad feminista. El reto es recuperar la diversidad de pensamientos “situados” por historia, experiencia, condición de clase, condición racial, sexual, de habilidades especiales.

Son procesos indudablemente conflictivos, porque tensionan y cuestionan lo aprendido, impulsan mayores aprendizajes y entendimientos que no siempre encuentran formas de conexión. Pero es el conflicto el que hace avanzar los procesos democráticos y sin duda trae nuevos protagonismos a los movimientos… los conflictos han sido intrínsecos a desarrollo delos movimientos feministas- al asumir esta conflictividad, nos obligamos a expandir, desplazar las fronteras que limitan las identidades excluidas de muchas formas, ampliando entendimientos y posicionando la diversidad –política y epistemológica- en la lucha contra el patriarcado, el capitalismo y la colonialidad.

Por ello, esta diversidad se expresa como disputa política, porque  confronta las múltiples formas de discriminación ligadas al género, pero más allá del género, conformando una maraña interseccional del con junto de discriminaciones que viven las mujeres en razón de su etnia, raza, edad, sexualidad, capacidades especiales.  Y se expresa como aporte epistemológico porque produce conocimiento y evidencia aquellas dimensiones de la realidad que han sido negadas, despreciadas o folclorizadas y que hoy disputan por su reconocimiento

Y es que uno de los grandes avances en los feminismos ha sido el evidenciar, desde diferentes nomenclaturas, la obsolencia de categorías simplificadas sobre los contenidos feministas, o confrontar categorías impuestas que dan cuenta de una realidad parcial que es vista como hegemónica. Esa es la enorme riqueza de autonombrarse en otras claves geopolíticas e identatarias, que pretenden da mayor cuenta de una realidad no suficientemente visibilizada: feminismos del Abya Yala que da cuenta de una forma diferente, alejada de la imposición colonial que subalternizó experiencias, cosmovisiones y culturas. O el concepto de Amefricanidad, de Leila Gonzales, denunciando la palabra “Latinidad” como eurocéntrica al dejar de lado o subestimar las dimensiones negras o indígenas en la construcción de las Américas.

La praxis feminista desde la diversidad

El feminismo del siglo XX  se desarrolló dentro del paradigma moderno ilustrado en los años 70-80, como dice Margara Millán, contribuyendo sin duda a la desestabilización de un sujeto abstracto masculino que era hegemónico, evidenciando su parcialidad genérico-sexual-racial… pero también siendo impactadas por su entorno, reproduciendo las cegueras coloniales en relación a las diferencias del mismo sujeto feminista múltiple.

La organización política del feminismo viene de la revuelta de las mujeres forjada en una experiencia histórica concreta de desigualdad, forjada por las relaciones sociales de poder. Y se expande a través de las insurrecciones que irrumpen, sin cesar, desplegadas por las acciones de nuevas sujetos que emergen.

Es decir, Feminismos indígenas, comunitarios, afrolatinos, mestizos, rurales, urbanos, de las nuevas generaciones, de los ámbitos espiritual-religiosos, feminismo popular… y muchos otros, cada uno de ellos han desarrollado una muy rica producción critica, con reflexiones sobre su condición y situación, evidenciando las perspectivas diversas que los alimentan.

La praxis feminista se basa en la acción política y en la producción de pensamiento crítico. Por lo tanto, la radicalidad de la acción está relacionada a la reinvención de la práctica política y a la producción teórica y analítica feminista en los diversos campos del saber. Para la construcción del sujeto, conocer y actuar son dimensiones inseparables

Al mismo tiempo, problematizamos las prácticas históricas de las feministas, atravesadas por lógicas de fragmentación que recorren al conjunto de colectivos e movimientos populares. Esto nos obliga a preguntarnos una y otra vez cuál es el sujeto que es necesario constituir para que las transformaciones revolucionarias sean posibles, y hasta dónde exacerbamos las diferencias y las volvemos barreras inexpugnables, debilitando nuestras posibilidades concretas de transformaciones necesarias.

Interrogantes a reflexionar

Una alerta a reflexionar y discutir es el hecho que, en el movimiento dialéctico de su propia historia, el movimiento feminista va siendo interpelado por las voces y prácticas políticas de nuevos sujetos, y de sujetos que estaban en los márgenes. La cuestión es: ¿quién tiene voz y quién tiene escucha? O, si los ruidos de las voces entrecortados de silencios para la escucha, no sería la forma de construir el diálogo democrático y creativo?

El movimiento feminista tiene una tarea histórica, de fortalecer y reinventar su internacionalismo, enfrentando los conflictos y fortaleciendo sus confluencias como un medio de hacerse más fuerte para la confrontación con los poderes dominantes y para hacer la revolución como una tarea de todos los días. Quizá un desafío seria asumir la “revolución” como una experiencia que puede ser vivida también como una práctica permanente en su proceso de construirse como sujeto colectivo portador de la diversidad?

  Diversas, pero no dispersas: ¿puede ser leído como una llamada para luchar juntas, organizándonos de forma múltiple, plural, autónoma y enfrentando democráticamente las tensiones entre nosotros y tejiendo la solidaridad en la acción política y en lo cotidiano?

Pensamos que estas preguntas son orientadoras de nuestras reflexiones en este eje. Que podemos reconocer en esta rica y compleja realidad…

… todo esto indudablemente a completar por el conjunto de participantes en el eje de diversidad.