Como recordarán de la plenaria final, en el 14° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC) resolvimos reiterar la iniciativa del Paro Internacional de Mujeres para el 8 de marzo de 2018 e incentivar una semana de movilización previa desde el 2 de marzo, cuando se cumple un nuevo aniversario del crimen de Berta Cáceres.

En la Asamblea 6, Los Nombres de los Feminismos, la principal iniciativa que se propuso fue la de construir el próximo 8 de marzo como Paro Internacional de Mujeres, tanto del trabajo productivo como el reproductivo. Queremos un paro que llegue a cada lugar, cada región, cada pueblo, cada centro de trabajo, cada población, cada hogar.

Nos movilizaremos toda la semana, desde el 2 de marzo, porque exigimos justicia para Berta y justicia por todos los feminicidios políticos y territoriales, como los casos de Macarena Valdés en Chile, de Bety Cariño en México, de las compañeras de Colombia y de todas las mujeres asesinadas por defender sus territorios frente a las políticas extractivistas. También reclamamos que cese la criminalización de las mujeres cuidadoras de los territorios, de las mujeres mapuches en el sur del continente, de las mujeres zapatistas, de las campesinas, de las negras, de las indígenas. La movilización culminaría el 8 de marzo, cuando se cumple un año del crimen de las niñas asesinadas en Guatemala.

En la Asamblea 8, Violencias de Género, también se planteó como principal desafío el de volver a construir juntas un nuevo paro para el 8 de marzo, internacional y combativo, que dé cuenta de nuestra fuerza, que le dé voz a las que ya no pueden gritar por la violencia feminicida, que anime a sumarse a cada vez más mujeres, que se proponga cambiarlo todo desde la potencia de nuestro deseo para que tenga sentido decir Ni una menos, porque vivas y libres nos queremos.

Puntualmente, se propusieron las siguientes acciones preparatorias:

  • Construir una plataforma virtual que nos permita comunicarnos, intercambiar y construir las medidas y acciones de cara al Paro.
  • Construir puentes de comunicación con los sindicatos, para que se comprometan a sumarse al paro, y buscar vínculos con las mujeres sindicalizadas. Que tomen partido, que se incluya nuestra agenda en sus plataformas reivindicativas. Que promuevan espacios de democratización en todos los ámbitos laborales, donde puedan emerger y donde efectivamente se escuchen las voces de las mujeres, de las lesbianas y de las trans. Que se revisen las lógicas de construcción de poder patriarcal al interior de las organizaciones.
  • Identificar con el color violeta nuestras casas, nuestros lugares de trabajo, nuestra vestimenta.

Este 8 de marzo, las mujeres volvemos a parar el mundo.